«El Rioplatense», como otras industrias de la zona, empezó a funcionar a mediados del siglo pasado, cuando sus alrededores no estaban urbanizados y el lugar era exclusivamente industrial. Ahora, la empresa está rodeada de barrios privados que empezaron a desarrollarse en la década del noventa, y de barrios vulnerables como Las Tunas, que comenzó a formarse en paralelo a la fundación de estas grandes empresas por los trabajadores que llegaron atraídos por las oportunidades laborales. Ahora el frigorífico cuenta con 760 empleados propios y, si suman los tercerizados, la cifra escala a 1200.
Los desechos líquidos producto de las tareas de la firma se depositan en unos piletones denominados «lagunas» que a su vez se vierten en el arroyo Patagonia que desemboca en el Las Tunas y luego, en el río Reconquista. Estas lagunas se construyeron hace décadas y no tienen membranas impermeabilizantes para evitar que los desechos se filtren hacia las napas.
El olor a «huevo podrido» que denuncian los vecinos se trataría de ácido sulfhídrico que se libera por el funcionamiento metabólico de ciertas bacterias encargadas de la descomposición de la materia orgánica. Cuando estás bacterias crecen en un medio anaeróbico, es decir en ausencia o escasez de oxígeno, utilizan el azufre en reemplazo del oxígeno y es ahí cuando se libera el ácido sulfhídrico.
Las quejas de los vecinos forman parte de una denuncia que también incluyó a otros dos frigoríficos y que hoy tramita en el Tribunal Federal en lo Criminal y Correccional Nº1 de San Isidro, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado. Según pudo saberse, la investigación está en curso y se están reuniendo los elementos probatorios para disponer las medidas pertinentes que cada caso requiera.
Las obras
Sobre el proceso de reconversión, fuentes de El Rioplatense señalaron que el proyecto empezó en noviembre del 2017, antes de los reclamos formales de los vecinos, con la presentación de una carta compromiso por parte del frigorífico para el ingreso al programa de Reconversión Tecnológica de Vertidos Industriales (Prtvi). El año pasado, la ADA lo reemplazó por otro plan, el de Gestión de Efluentes Industriales con Fortalecimiento Industrial (Gelfi), al que, finalmente, adhirió el frigorífico.
En octubre del año pasado, la empresa presentó el proyecto en el que se comprometieron a optimizar el tratamiento primario con el agregado de equipos de flotación por aire disuelto (DAF, por sus siglas en inglés) para la línea verde y la construcción de un sistema secundario de tratamiento que permita deshabilitar las lagunas anaeróbicas. Recién en junio pasado, la ADA les notificó que la propuesta había sido aprobada. La iniciativa también incluirá una planta de biogás, que produciría energía a partir de los desechos y prometen que brindará una solución definitiva.
«Peligrosamente contaminado»
A raíz del artículo publicado oportunamente por el medio LA NACIÓN, la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja, a cargo del Fiscal José María Campagnoli y su secretario, Elías Collado, inició una investigación penal preparatoria por la presunta comisión de delitos ambientales por parte de importantes frigoríficos de la zona norte de la provincia de Buenos Aires.
Para ello, solicitaron a la División de Delitos Ambientales de la Policía Federal un estudio de los cauces de agua cercanos a los puntos donde El Rioplatense, y otros frigoríficos vierten los desechos derivados de la faena. Según consta en el expediente, el estudio reveló que las aguas del río Reconquista están “peligrosamente contaminadas”.
Y es que el río Reconquista padece la contaminación de un sinfín de otras industrias, como también recibe los desechos cloacales sin ningún tipo de tratamiento de muchos barrios de la zona.
Comunicado
Desde la empresa se emitió un comunicado donde declaran que “Recientemente, se responsabilizó de manera errónea al frigorífico El Rioplatense de afectar la cuenca del río Reconquista con los efluentes de su planta de General Pacheco. Dicha cuenca pasa por 18 municipios, es compartida por más de 12.000 empresas y El Rioplatense ocupa 41 de las 167.000 hectáreas de la cuenca, es decir, solo un 0,024%. La empresa siempre trabajó en la mitigación de del impacto ambiental, y hace cinco años iniciaron un nuevo proceso de reconversión e inversiones en mejoras de calidad del aire, olores, y de los efluentes vertidos”.












