La parroquia Inmaculada Concepción, ubicada en Av. Liniers 1560 en el centro de la ciudad, iniciará, este domingo 23 de abril, el camino hacia los festejos por sus 250 años de vida.
Todo comenzará con una misa desde las 11 hs. en donde Monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro, presidirá la Eucaristía con los sacerdotes del decanato y con la comunidad de los vecinos de la zona, acompañados por autoridades civiles, líderes de los credos e iglesias y las fuerzas vivas del territorio.
En 1760 los frailes franciscanos edificaron la primera capilla, anticipo y sueño de la obra que llegaría tiempo después. Catorce años más tarde (1774) se la sustituyó por una iglesia erigida en la margen del río Las Conchas, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción del Puerto de «Santa María de Las Conchas».

Este templo tenía un aspecto muy similar al que actualmente existe en Tigre. Sus muros eran de adobe y el techo a dos aguas con tejas españolas, ostentaba en su frente, sobre el molinete, una cruz. A un costado había un pequeño campanario sostenido por gruesas vigas del Paraguay. Esta construcción se conservó hasta 1820, cuando se desplomó por el terrible temporal de aquel año.
“Es una ocasión oportuna para celebrar”, expresa el presbítero José Luis Quijano, párroco de La Inmaculada. Por eso, a lo largo del año, se llevarán a cabo encuentros de diversa índole: muestras pictóricas y fotográficas, celebraciones litúrgicas y concursos de monografías alusivas.
La puesta en valor del templo y sus cuadros, pinturas e imaginería será, por su parte, un significativo cauce para que todos los tigrenses puedan celebrar el acontecimiento.
“Este suceso nos lleva a reflexionar sobre la importancia histórica y cultural de la iglesia de La Inmaculada en la zona y en la historia argentina en general. Ambas historias se entrelazan y fecundan mutuamente”, continúa el padre Quijano.
“A lo largo de 250 años, la capacidad de ponerse en pie y seguir creciendo constituye, sin duda alguna, el testimonio de fe y fortaleza de una comunidad animada por el Espíritu Santo, que le ha permitido tomar decisiones acertadas en momentos críticos”, indica el sacerdote, destacando que “esta historia se fue forjando en la igualdad, en el respeto a la diversidad y en el encuentro con los más necesitados ya desde 1775, con la creación de la Cofradía de las Almas Benditas, para acompañar a los más pobres del lugar”.











