La exagente de la Policía Bonaerense, Griselda Inés Ortiz, prefirió no declarar al ser indagada por el juez federal Luis Armella en la causa por presunta trata de personas en donde se investiga el envío de presuntos combatientes para el conflicto entre Ucrania y Rusia . La detención se produjo durante un procedimiento del Departamento Antisecuestros Norte de la PFA en un inmueble de Tigre. En el lugar, los efectivos secuestraron vestimenta táctica, insignias de la fuerza de seguridad, documentación vinculada a convocatorias e identificaciones pertenecientes a su pareja, Jorge Otero, ex agente municipal de Tigre, que se encuentra prófugo en Brasil.
Redes sociales y modalidad de convocatoria
La causa judicial, delegada en el fiscal Sergio Mola, investiga la difusión de piezas audiovisuales y publicaciones en plataformas como TikTok para captar personas con destino al frente bélico. Las convocatorias solicitaban perfiles para roles tácticos, médicos y de asalto, exigiendo pasaporte al día y pruebas de aptitud física. A su vez, los contactos con los interesados se canalizaban mediante la aplicación de mensajería encriptada Signal y reuniones previas en la Ciudad de Buenos Aires.

Inconsistencias en Ezeiza y encuadre de la causa
El caso se inició en marzo cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria detectó en Ezeiza a cuatro hombres con rumbo a Estambul y destino final en Europa del Este. Aunque argumentaron que viajarían para realizar tareas de construcción, las entrevistas individuales expusieron contradicciones sobre el financiamiento de los pasajes y las condiciones de retorno. Los investigadores encuadraron el expediente bajo la figura de trata de personas al considerar que existió un aprovechamiento de la vulnerabilidad socioeconómica de los involucrados.
Detalles clave de la organización
Los reclutadores: La principal detenida es una exoficial de la Policía Bonaerense llamada Griselda Inés Ortiz. Su pareja, un exmiembro de la Policía de la Ciudad y fisicoculturista apodado «Sargento Trembo», logró escapar hacia Brasil días antes del allanamiento y permanece prófugo.
La oferta económica: A los potenciales combatientes les prometían un salario de 3.000 dólares mensuales. Sin embargo, la justicia determinó que las víctimas viajaban desprotegidas, sin contratos firmados en un idioma que comprendieran ni pasajes de regreso asegurados.
El método de captación: Utilizaban redes sociales como TikTok y canales de Telegram donde publicaban videos y afiches promocionales. Buscaban perfiles específicos como «médicos tácticos», «operadores de drones» y «tropas de asalto» para incorporarse a la Legión GUR del servicio de inteligencia militar ucraniano.
Elementos secuestrados: Durante el allanamiento en Tigre, las fuerzas federales incautaron uniformes de camuflaje, gorros y parches con insignias asociadas al conflicto bélico, un arma de fuego y un teléfono celular. En este último se constató el uso de la aplicación Binance para transaccionar las criptomonedas con las que se financiaba la red.

El Modus Operandi
La promesa engañosa: El grupo reclutaba personas (generalmente de bajos recursos o con entrenamiento en armas) bajo la falsa promesa de trabajar en tareas de «reconstrucción de infraestructura» o albañilería en Europa.
El pago ofrecido: Una vez establecido el contacto, se les ofrecía un sueldo de entre 3.000 dólares o euros mensuales por sumarse directamente a la primera línea del frente de batalla ucraniano.
Explotación en destino: Según las alertas de Interpol, a las víctimas que lograban llegar a las zonas de conflicto se les retenía la documentación, se las aislaba, se les generaban deudas ficticias y se las obligaba a combatir bajo amenazas.
Autor

Daniel Lowy
Director General, editor y responsable editorial del portal digital de noticias «Tigre Digital Noticias»
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